“-Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca-protestó Alicia.
-Oh, eso no lo puedes evitar -repuso el Gato-. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
-¿Cómo sabes que yo estoy loca? -preguntó Alicia.
-Tienes que estarlo afirmó el Gato-, o no habrías venido aquí.”

“Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, Lewis Carroll.

martes, 31 de marzo de 2015

En la mañana del Dulce jueves, el sol le hizo una jugarreta...



Existen escritores y escritores… y luego está Steinbeck.

Hoy voy a hablarles de un par de novelas que no deben faltar en la biblioteca de nadie. Pero para eso, tengo que contarles cómo me encontré enamorada de su autor, el laureado con el Nobel, John Steinbeck.

Verán, mi adolescencia lectora inició en la biblioteca del colegio, cuando yo tenía 13 años, con Louisa May Alcott y su "Mujercitas". Aquella biblioteca siempre estuvo notablemente surtida de clásicos, así que pronto me vi adsorbida por diversos géneros y estilos. Aunque nunca llegué a leer todos los volúmenes que allí se encontraban, pude nutrirme bastante.

Yo tendría 16 o 17 años cuando encontré una novela llamada "Dulce Jueves". No conocía al escritor, pero decidí darle una oportunidad. Luego de las primeras páginas, supe que me había enamorado. El amor literario es muy serio cuando uno es adolescente. Es un sentimiento que nunca se va.

Como no tenía internet, busqué en mi viejo Larousse ilustrado. Y allí conocí a segunda vista al querido John. El mundo lo recordará por obras como “De ratones y hombres”, “Las uvas de la ira” y “Al este del Edén”. Ganó el Pulitzer por “Las uvas de la ira” y con ello también se ganó la enemistad del sector más tradicional de la sociedad norteamericana, perdió el respeto de sus conciudadanos, y al parecer sufrió (según cuenta la leyenda) el bullyng sistemático de cualquier hijo de vecino capaz de reconocerlo en la calle. Lastimosamente, la crítica especializada tampoco lo trató muy bien.

No obstante, jamás perdió el humor en sus escritos, el sarcasmo en su quintaesencia, la maledicencia sutil, la picardía animosa, y por todas esas razones — y probablemente muchas más—, nació la “saga” de Cannery Row.

Son solo dos libros. Yo los leí en el orden equivocado, porque no sabía que existía una novela antecesora a "Dulce Jueves". Tuvieron que pasar diez años e internet para que el Fiat Lux iluminara mi ignorancia.

"Loa arrabales de Cannery" fue escrita en 1945. En esta novela desfilan un buen numero de personajes, entrañables, tiernos y totalmente marginados. Personas sin ley y sin la menor intención de la búsqueda del sueño americano, que se nos muestra como una pedregosa cuesta arriba hacia el éxito. Tenemos al Doc, lo más parecido a un intelectual en la obra, a Mack, un vago de profesión, a su banda, llena de hombres sin provecho para el mundo, a Lee Chong, el dueño de la tienda que vive frente a la casa de Doc, a Frankie, el niño loco de amor, a Dora, la dueña del burdel con su cabello rojo fuego y mechas verdes, y así… eso es Cannery, un universo de personajes que vagan por las páginas, sin que tengan un principio ni lleguen a un final. Alguien dijo que" Los Arrabales de Cannery" no es una novela, es la vida que pasa frente a nuestros ojos, es un pedacito de la existencia, la alegría triste ahogada en cantidades importantes de alcohol y recuerdos.

Si esta primera entrega carece de un argumento tangible, en la segunda, escrita en 1954, este aparece de una forma insospechada. "Dulce Jueves" parece ser un romance, pero en realidad es muchas cosas. Es una búsqueda de vocación, es una búsqueda de permanencia y una aceptación del cambio, de la evolución como el destino de todo ser viviente sobre la tierra. Doc ha vuelto de la guerra y ya no es el mismo. Algo en su interior es diferente, y ni la música, ni su trabajo, ni sus amigos, ni las cantidades industriales de alcohol logran mitigar la desazón que siente. Hay algo que le falta, necesita una nueva motivación. Mack y sus muchachos quieren ayudarlo, porque si Doc no es feliz, nadie lo es en Cannery. Y así es como se inician siempre todos los problemas.

Hazel, Fauna, José María, Joe Elegant y la inolvidable Suzy hacen su aparición para brillar en ese hermoso y triste arrabal donde los vagabundos, las putas y los solitarios encuentran sosiego.

Ciencia rara y filosofía empírica, música que nace de la nada, y amor, amor que es signo de locura y cordura al mismo tiempo, que tan pronto es desdeñado en una página, como llorado en otra.

Vayan y lean ambas novelas, déjense arropar por esa calma borrascosa de “ser” simplemente en este mundo.




4 comentarios:

  1. Ojalá todos los autores tuvieran una panegirista como vos, Lou... dan ganas de conocer a este Steinbeck y dejarse llevar al suburbio! Gracias y un abrazo... no te pierdas, nos hacías falta aquí también!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un escritor muy sencillo en cuanto a técnica, tal vez sea de su experiencia como guionista.
      Politicamente se lo identificaba con la izquierda, pero apoyó la Guerra de Vietnam, en fin, todo un personaje, su hijo Thomas también es escritor.
      Gracias Amiga! No seré crítica literaria, pero me tomo el atrevimiento de hacer propaganda XD

      Eliminar
  2. ¡Los Delirios de la Dama han vuelto en en gloria y majestad! Y lo han hecho con un texto maravilloso que me invita a leer de una vez por todas a este gran autor. Tengo hace un tiempo atrás una preciosa edición de "La Perla" y creo que gracias a ti, será mi próxima lectura. Me alegra mucho que después de tanto tiempo hayas retomado tu página.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo bueno de Steinbeck es que es muy capaz de incluir personajes latinos en sus escritos, también escribió "La copa Dorada" que es una novela de piratas, si no estoy equivocada fue la primera que publicó.
      Gracias por pasar ;)

      Eliminar