“-Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca-protestó Alicia.
-Oh, eso no lo puedes evitar -repuso el Gato-. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
-¿Cómo sabes que yo estoy loca? -preguntó Alicia.
-Tienes que estarlo afirmó el Gato-, o no habrías venido aquí.”

“Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, Lewis Carroll.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Hablemos de Juego de Tronos.



Es esta época del año decimos en mi terruño que hay aroma a flor de coco. Entiéndase que estamos transitando las fiestas de Fin de Año a pura sidra y 40°C a la sombra. Creo que escasean los cocoteros últimamente, pero la sidra créanme que no. En fin. Espero que estén pasando estos días como se debe, con amor y con chocolate. Así que de entrada, mis mejores deseos a todos.

Esta vez voy a divagar un poco sobre el libro, y no sobre la serie… aunque… tal vez mencione algunos detalles solo para no variar mucho de costumbres (guiño-guiño).

Para los no iniciados, Juego de Tronos es el primer tomo de la saga fantástica de Canción de Hielo y Fuego, creada por George R.R. Martin, escritor oriundo de Nueva Jersey, EEUU, además de guionista de televisión, y torturador de masas en sus tiempos libres. La saga está inacabada. Y seguirá así por mucho, mucho, mucho tiempo. Por lo que mi concejo es: HUID. Huid a tiempo, buena gente. Que esto está como para “erase una vez”, si alguna vez llega el final. Y sino pues para un “por siempre jamás”. Énfasis en jamás.



Bien, ya he hecho todas las presentaciones formales, así que puedo proceder.

Uno de los puntos más interesantes del planteamiento de Martin  desde el inicio de la saga es la perfilación de sus personajes. No soy experta en literatura fantástica, escasamente soy una lectora errabunda, pero una de las cualidades que me agrada encontrar en lo que leo es la capacidad de escribir personajes con alma, vívidos, tangibles al punto de comprenderlos, de descubrir que fuerza o poder mueve sus engranajes. Personajes capaces de cambiar, de evolucionar. Personajes capaces de sorprender. Y Martin me ganó gracias a eso, un poco a base de trampas, hay que admitirlo… pero en su defensa, qué es el arte sino una enorme puesta en escena de artilugios?


Me costó empujar un poco el libro en su primera mitad. Dado que primero vi la serie, ya sabía de antemano los acontecimientos más importantes, y uno de mis principales deseos (y miedos) radicaba en sumergirme en el ritmo literario de la saga. Las bases del estilo se asientan perfectamente en el prologo. Fatídico prologo que abre la Guardia Nocturna. Uno se adentra en la nieve, rodeado por el sentimiento de estar atrapado en un cuento de miedo. Ya en los primeros diálogos vemos que el lenguaje de los personajes, y por extensión de la novela, es sencillo, procaz, rico en  ironías, dobles sentidos  y no exento de cierta poesía.

La primera mitad me pareció lenta, pero luego del encuentro y enfrentamiento entre Tyrion y Catelyn, se siente un mayor impulso en el desarrollo de los acontecimientos.

No todo encaja a la perfección en esta primera entrega. De hecho, conforme uno avanza en la saga, es notable cómo Martin se siente al parecer más cómodo en el desarrollo de sus personajes. Mi percepción es que al principio nos encontramos con más cartón que carne, y no todos los giros, están debidamente justificados. Hay que admitir que muchos hechos de la narrativa de Martin están abiertos a interpretación. Y no me refiero solo a una posible implicación metafórica que trascienda su obra, sino a puntos concretos de la historia que varían, según el personaje que los narre, posibilitando con sorprendente frecuencia un “y si…”, que más adelante se vuelve muletilla tanto de los lectores como de los personajes. Juego de Tronos es un viaje iniciático hacia una telaraña, llena de hilos que convergen o divergen para atraparnos con pegajoso pesimismo.

geektyrant-la.com

En el libro, es como si siempre estuvieran contándonos un cuento. Hay una Sherezade- o varias- guiándonos por un mundo de palabras que se expande como una bolsa de gas en medio del vacío. Solo que llegado cierto punto, estamos tan interesados en los personajes y sus conflictos que nos olvidamos de que es una saga de magos, dragones, caballeros, brujas y princesas. Todo queda amalgamado entre el gore, el melodrama, la violencia y el sexo. Pero más que nada por la búsqueda titánica de nuestros personajes hacia una definición de su identidad. Hay un contraste curioso entre las posiciones que estos asumen en el Juego, por deseo o por obligación, debatiéndose entre la simple supervivencia o la obtención del poder supremo. Lo que subyace es lo que importa tras tanta bambalina.

Desmitificando ciertas ideas pre-serie (fandom) y post-serie (muá):

hodorinq: tapas llegamos aquí
droqo.tumblr.com

El personaje de Eddar gana mayor profundidad en la serie. En el libro, a pesar de las rosas azules y promesas de ultratumba, el personaje más simple es este. Creo que de todo es el que menos evoluciona, si es que lo hace. Ned es exactamente la misma persona en el punto A y en el Z. Sean Bean dotó de cierto misterio tácito a su personaje(luego de su muerte quien se acuerda de la madre de Jon Snow???), y de la fuerza dramática necesaria para conmocionarnos con su destino. Personaje trágico es, pero solo al final, y solo como detonante para el desarrollo de los demás personajes.

Una cosa que me molesta es que es común que se lo tome como un personaje “blanco”, cuando en realidad tiene ciertos claro-oscuros que le otorgan dimensión. Muchas veces leo cometarios sobre Ned que son risibles. Bien, gente, que Martin ha hecho pecar a este personaje en más de una forma. No le agreguen más almidón del que necesita, que no es Superman.

Tyrion se me antojó un idiota Houseano en el primer POV que apareció, pero como este resultó ser de un Stark, queda como a saldo. En serio. Yo estaba de lo más encantada con el Tyrion de la serie, y fue un poco costoso acomodar todos mis circuitos para el Tyrion “real”. Aunque en general si uno se pone a pensar los Lannister en sí son bastante repulsivos de entrada. Y no, no tiene que ver con Bran, que esa parte es la que más me gustó de la serie, y no, no soy sicópata. Todavía. De los tres hermanos en que menos me pintaba era Jaime. Lo mío con Cersei fue amor a primera vista porque ya conocía a Lena, por lo que Martin se ganó una serie de improperios cuando la leí allí, haciendo maldades como la reina Atalía o como la madrastra de Blancanieves. De tópicos se vive.

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Con respecto a Jon, sus capitulo son terriblemente taciturnos. Realmente Sam y Tyrion les dan un gran colorido. Junto con Bran y Danny tienen los capítulos “mágicos” por excelencia, aunque estos dos se llevan las palmas, el primero por el misterio que lo envuelve y la segunda porque su historia es un gran relato de Iniciación, sacrificios incluidos. Es muy poderoso y terrorífico. En la serie nos quedamos atrapados en “lovehistory” un poco. Pero no me quejo, es de lo mejor que les salió a los productores.

Aunque es más agradable la Cat de la serie, que la del libro, aun así sus POV son muy buenos. De hecho la adoro. Pero de ella hablaré con mayor detenimiento cuando comente Choque de Reyes.

Y por último me queda Sansa. Hay aspectos interesantes en su historia, aunque realmente es la más frívola de todas. Describe bastante bien a los personajes a su alrededor y ese mismo entorno, sin penetrar realmente mas allá de las apariencias.  Ella ve sin observar. Somos los lectores quienes leemos entre líneas.  Lo que no está mal. Premio por tener el capítulo más triste del libro, que si no mal recuerdo es su ultimo POV.

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Eso sí. No hay caso conmigo. No me va el SANSAN, che.

Paciencia!

Espero que tengan una Nochevieja increíble y un Año Nuevo aún mejor!

Déjenme sus comentarios.