“-Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca-protestó Alicia.
-Oh, eso no lo puedes evitar -repuso el Gato-. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
-¿Cómo sabes que yo estoy loca? -preguntó Alicia.
-Tienes que estarlo afirmó el Gato-, o no habrías venido aquí.”

“Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, Lewis Carroll.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Sobre adaptaciones literarias o el arte de reinventar historias. Parte I: De la palabra articulada a la escrita.


El arte, manifestación del alma humana,  ha sido testigo del largo y tortuoso camino que hemos recorrido como especie en la búsqueda de identidad y de motivación existencial en un universo tan vasto, y tan misterioso que apenas hemos logrado acariciar con el roce de nuestra imaginación y los fugaces rasguños de la ciencia.
Cuando era adolescente me sentaba a mirar estrellas y a dibujar las constelaciones que tenía en un mapa de enciclopedia con un solo dedo sobre el cielo aterciopelado, salpicado de diminutos astros brillantes. Me imaginaba historias, con todos esos nombres míticos en mi cabeza,  sin detenerme a pensar que desde los albores de la existencia, miles de seres ya se habían plantado a mirar el cielo nocturno y contar historias y nombrar a las estrellas con los mitos que yo reinventaba, mapa en mano, siglos después.
Antes de que la tradición oral se plasmara en escritura cabe suponer que todas las historias surgidas en un mismo hecho eran totalmente diferentes, basadas en el punto de vista de quien transmitía la historia. Al plasmarse aquello que la voz decía en palabra escrita, se logro en cierto modo estabilizar los detalles esenciales de la historia contada y también su perduración. No obstante esta formalización por decirlo de alguna forma del arte literario no impidió que hechos creados por inspiración colectiva fueran recreados bajo concepciones más individuales.


Cuando los Hermanos Grimm recopilaron las leyendas y mitos, de pura tradición oral en un libro, no habrían de imaginarse el fenómeno que estarían impulsando(de la oral a la escrita, de la escrita a la cinematográfica años después).  Cuentos escabrosos en un principio, que conectaban con la mitología de culturas tan impensadas y distantes como la china, e ideada  para un público adulto habrían de ser “adaptadas ” para uno más infantil. Esta adaptación implicaba inevitablemente un cambio, un cambio de algo que ya estaba definido, a otra cosa similar, y a la vez divergente.


En el hermoso libro de Umberto Eco “El nombre de la Rosa”, este autor nos hunde en las profundidades de un cuento que parece policiaco, pero que es mucho más que un paseo por misterios, detectives e historias de abadías. Nos habla de una edad oscura, nos confunde a propósito con las fechas, sabemos o pensamos que leemos una historia basada en un manuscrito perdido, una historia que es de otra persona, y aunque el mismo autor nos advierte, decidimos caer en su juego. Nos habla de los copistas de la edad media, de esa infructuosa (pensamos) tarea de calcar lo que otros ya han hecho. Pero esa introducción lo que nos hace es obligarnos a pensar en la literatura y en que tanto se crea o se recrea a sí misma, que tanto no es Sherlock o Watson ese par que se empeña en desenredar la maraña de asesinatos que leemos, conforme avanzamos en la trama? O esa iniciación del novicio en los goces del amor, cuando descubre que ante algo tan nuevo para él, tan genuino, no puede más que utilizar aquello que ha aprendido, que le han enseñado bajo otro rigor?
Al final del libro el autor original(o el que creemos es el autor) nos confiesa que no sabe muy bien qué cosa es suya. En qué punto su creación, puede llamarse como tal, invención pura de su imaginación, y en qué momento no es más que la reinvención de historias  que han estado allí siempre.
Entonces puede decirse que es el estilo del autor, como una firma de su personalidad, lo que vuelve original una historia? Shakespeare tomó temas más que conocidos en su época para escribir sus obras, no solo temas históricos o leyendas, también muchos problemas cotidianos y existenciales que describía con tintes poéticos para dotarlos de belleza estilística. Reinventaba o creaba?
Y aun hoy, las novelas que leemos, las historias  que soñamos, no son todas las mismas en ese inmenso laberinto borgiano  donde nos perdemos buscando la salida o la respuesta?
Somos creadores o criaturas, somos invención o adaptación de nosotros mismos?

6 comentarios:

  1. Antes que todo, felicitaciones Dama Blanca por hacer renacer tu blog.
    Como dice el dicho “no hay nada nuevo bajo el sol”. Todos los escritores trabajan con algún arquetipo universal, por eso no hay tal cosa como un cuento nuevo. Lo que sucede es que cada autor adapta ese arquetipo a sus necesidades, códigos morales y circunstancias. Eso, aunado al estilo, es lo que hace única a una obra. El adaptador tiene un trabajo tal vez mayor que el escritor, porque está moldeando una historia para otro medio (en el caso de adaptaciones de cine, teatro o televisión) y está intentando satisfacer gustos y necesidades de una audiencia, lo que es bastante limitante para el proceso creativo.
    En el caso del fanfiction veo un nuevo fenómeno en el que el público se convierte en adaptador. Ahí entra en juego la necesidad de reinventar y reformar lo que el autor (a juicio del creador del fic) hizo mal, en fusión con la imaginación del lector-adaptador, más su escala de valores, su bagaje emocional y todos los otros factores que hacen a una obra algo excepcional.

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  2. Muchas gracias Malena! Justo hoy estaba comentando en el Cubil del Cíclope sobre esto también, en un articulo muy interesante sobre la película de ciencia ficción "El vengador del futuro", que es adaptación de un cuento de K. Dick, y que a su vez ha vuelto al cine en un remake con Collin Farrel como protagonista. Sí, estoy totalmente de acuerdo contigo con respecto a los fanfiction. Es un verdadero fenómeno de libertad de expresión. En este arte(podemos llamarlo así?)no importa ya la voz del autor original, no importa la falta de presupuesto o lo políticamente correcto. Lo que importa es la manifestación del individuo, de sus ideas y pensamientos, a través de una obra de la que se apropia por el placer de concretar aquello que su imaginación ya ha creado, y que no se ha plasmado en la realidad.

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  3. Estimada, Dama Blanca: Acabo de leer tu bello y profundo ensayo sobre el arte de la narración, con su correspondiente función de crear/recrear a través de la oralidad y la escritura y puedo decir que me ha gustado, pero me dejó con las ganas de profundizar más en este fabuloso tema. Estaré al tanto de la aparición de la segunda parte (por cierto, escribes con una bella prosa poética ¿Sabías?). Saludos desde Chile.

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    1. Muchas gracias, en breve estaré subiendo la segunda parte, basada en la adaptación cinematográfica, para lo que esto fue su prólogo.
      Cuando comencé a curiosear en tu blog, encontré un artículo referente a eso y te dejé un comentario. Saludos desde Paraguay=)

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  4. Saludos, ¡qué gusto leerte!
    Las adaptaciones son truculentas y muy diversas, desde otro medio o incluso otro tipo de público, son muchos los factores que entran en juego. Es como lo que mencionas del los hermano Grimm, sus cuentos eran un tanto más espeluznantes que las versiones edulcoradas de Disney, pero esa brutalidad era necesaria para reforzar la moraleja. En cuanto a los filmes, más bien están hecho para entretener y no siempre para educar. Entonces el público y el fin se vuelven factores clave de la adaptación.

    Ha sido muy interesante el tema que tocas y creo que voy muy de acuerdo con Malene ;) espero con ansias más entradas.

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    1. Gracias=))))) Acabo de subir la siguiente entrada, con mis impresiones sobre adaptaciones cinematográficas. Espero te guste también.

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